Hace ya muchos años que escuché por primera vez la palabra “ex-libris”, aunque entonces nada sabía sobre ellos y no lo entendí bien ni me interesó el tema.

Sin embargo, recientemente mi trabajo me ha llevado a conocer más acerca de estos papelitos y a descubrir el curioso y bello mundo de arte y coleccionismo que esconden.

Los ex-libris, para aquellos que desconozcan el término, son pequeños grabados formados por una ilustración, las palabras “ex-libris” y el nombre de su propietario; y, como su nombre indica (ex-libris es una locución latina que significa “de entre los libros de”), sirven para marcar la propiedad de los libros donde se pegan.

Se dice que el primer ex-libris conocido es una placa de barro cocido esmaltada en color azul con inscripciones jeroglíficas, conservada en el Museo Británico de Londres, que perteneció al faraón egipcio Amenhotep III y que probablemente este empleaba para marcar los rollos de papiro de su propiedad. En España, el primer ex-libris del que se tiene noticia es el del rey Fruela I (756-768) en el reino de Asturias y durante toda la Edad Media encontramos ejemplos de marcas de propiedad manuscritas en códices. Aunque es a partir de la introducción de la imprenta y el uso de las técnicas de grabado cuando el ex-libris coge fuerza.

A finales del siglo XIX e inicios del XX, los ex-libris conocen un gran florecimiento propiciado por el Modernismo, especialmente en Cataluña, coincidiendo con el auge de la bibliofilia. En ese momento aparecen los primeros coleccionistas, empiezan a surgir asociaciones y comienzan a celebrarse congresos y concursos. Aparecen también los primeros estudios sobre el tema y las primeras publicaciones especializadas. En España, el primer tratadista sobre ex-libris fue el Doctor Thebussem (seudónimo del erudito Mariano Pardo de Figueroa).

Actualmente, y especialmente en España, la creación de ex-libris se encuentra en decadencia. Sin embargo aún quedan grandes coleccionistas y artistas (dentro y fuera del país), así como un par de asociaciones exlibristas: la Asociación Andaluza de Exlibristas, que publica su revista Extampa, y la Associació Catalana de Ex-libristes, que publica la revista Ex-libris y organizó el reciente XXXV Congreso Internacional de Exlibristas en La Pineda (Tarragona).

Por mi parte, después de casi un año trabajando con estas estampas, considero que los ex-libris son una pequeña obra de arte digna de coleccionarse y una bella forma de marcar los libros de nuestra biblioteca. Por tanto, como simple aficionada que soy (y a la que encima no se le da demasiado bien dibujar), me he animado a crear mi propio ex-libris. Tal vez algún día, cuando pueda, busque algún artista (conozco ya a varios maravillosos) para que me diseñe alguno más bonito y profesional. Por ahora, aquí os dejo mi pequeño y sencillo diseño.

ex-libris NSS

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