Géneros literarios: consideraciones previas

La definición de género en lo que respecta a la literatura y al arte en general, según la RAE, sería “cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras según rasgos comunes de forma y contenido”.

Los géneros, en literatura, son fluctuantes, cambian con el tiempo, especialmente en la actualidad, pero, según los cánones clásicos se pueden dividir en tres grandes bloques: lírica, épica y dramática, que dan lugar a la poesía, la prosa y el teatro. Cada uno de estos bloques corresponde a una actitud psicológica dependiendo de cómo interviene el poeta y se subdividen en géneros menores. Estas bases establecidas en la poética griega y latina se han visto a través de diferentes percepciones.

– Cuestiones problemáticas entorno al género:

  • ¿Qué es y cuántos hay?

Todo lo escrito con una finalidad estética se puede adscribir a un género estético, aunque desde un punto de vista restringido son solo los textos que se adapten a las categorías clásicas.

  • Géneros que han entrado recientemente en el canon literario:

El género periodístico entra a partir de los artículos de Larra y otros autores. También entran los que podrían llamarse textos del “yo”: autobiografías, cartas,… Los textos comunicativos de gente que forma parte del mundo de la cultura, géneros memorialísticos, introducen los géneros de no ficción.

  • ¿Son necesarios los géneros?

Desde un punto de vista didáctico y para su estudio si, pues permiten aglutinar por grupos obras literarias que siguen reglas afines. Además, nos permiten situar las obras dentro de la historia literaria y ver su evolución en el tiempo.

El género es una cuestión académica y cultural. La literatura como cultura está asentada sobre los géneros. Se pueden abordar desde los preceptos de la poética clásica o desde la teoría moderna, que no limita el número de géneros y está abierta a nuevas posibilidades. El estudio de los géneros podría abordarse de la teoría a la práctica o a la inversa.

Según J. Llovet los géneros literarios tienen dos funciones: una función orientadora, que orienta la creación y la comprensión de las obras; y una función hermenéutica, la interpretación de las obras.

Los géneros constituyen una especie de gramática de la literatura. La “antinovela” es la novela que altera sus elementos constitutivos y rompe con el horizonte de expectativas del lector.

Según Jauss la distancia entre lo que el lector espera (horizonte de expectativas) y lo que encuentra es la distancia estética, que mide el grado de originalidad de una obra.

El género también influye en el concepto de verosimilitud: todo relato puede ser verosímil dentro de los parámetros del género.

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