Estático

Quieto.
Todo queda suspendido alrededor.
Un reloj que no para, que marca constante y acelerado el ritmo de un tiempo que no avanza, que se mantiene imperturbable. Las agujas se congelan, se atascan, se detienen. El tiempo se retuerce, se transpone, se trastoca. Y permanece inmutable, gris, denso, pesado. Solo el sonido marca su existencia, sonido que no es tictac medido y cuantificado, que progresa y se desarrolla, sino ruido acelerado de un mecanismo roto y agotado que se niega a aceptar la derrota, pero se ve incapaz de sobreponerse a su propio inmovilismo, a la apatía de las agujas que se niegan a avanzar.
Y permanece en la quietud, deseoso de la progresión que su centro no tiene fuerzas para alcanzar.

Reseña: Mi negro pasado

María es una mujer moderna de raza blanca, que no cocina, tiene problemas de obesidad y sufre de ansiedad. Sin embargo, está felizmente casada con Carlos, también de raza blanca, y espera un bebé. Pero su mundo se colapsa cuando da a luz a Horacio, un niño negro como el azabache que destruye su matrimonio, pues su marido cree que no es suyo, y destroza los ya débiles lazos que la unían a su familia.